Quieres que te hable con honestidad, pero no quieres ni siquiera verme. Entonces
te escribiré un par de cartas que te enviare a la antigüita y ya sabes si las
abres o las dejas arrumbadas, ahí te daré mi punto de vista sobre o que me
preguntaste la otra vez y te mencionare las instrucciones por si ya jamás nos volvemos
a ver, necesito hagas lo que te pido y después te dirijas al punto en donde nos
vimos por primera vez.
En el sitio quiero que enciendas un incienso de canela y me des una explicación
sensata de los trabucos que hiciste y dejaste hacer. Observes al horizonte y
encuentres aquella torre con ese enorme reloj y repitas mi nombre con fuerza, quemas
las cartas y después te marchas sigilosamente, es la forma en la que
terminaremos el ciclo de nuestro vertiginoso vinculo. Por supuesto que yo no estaré
muerto y si te vuelvo a topar en algún lugar, serás para mí una presencia desconocida
y sobria que no me generara ninguna emoción.
Espero que pronto te lleguen las cartas, es un sentido de urgencia que me carcome.
Es muy difícil entender tus actitudes ñoñas y solo quiero soltarte, dejarte ir,
quiero que te lleves este peso que se magnifica cuando recuerdo los tan buenos
momentos que pasamos. Cuando estes leyendo tomate un mezcal y pon una música relajante,
mi texto será breve atendiendo a lo que nos incumbe, espero no herirte y
dejarte una inmensa paz, es lo que te mereces después de todas tus travesías y
luchas internas, es justo que la libertad en verdad te rodee y te lleve a espacios
insólitos.
Espero que cuando hagas compromisos los cumplas y esa risa burlona no se te
borre nunca. Mira que de ti aprendí que
la perseverancia y la astucia se pueden mezclar, aunque me revuelque en la ironía
y me cuestione la efectividad, siempre admirare esa forma tenaz de proyectar y realizar
lo que se quiere. Me disgusta la arrogancia con la que en ocasiones te
expresas, pero es parte del personaje que tanto te gusta mostrar, solo te pido
que ya no llores en silencio y mucho menos te acongojes por lo que fue y ya no será.
En las próximas semanas cuando te lleguen mis cartas, yo estaré realizando un
pequeño ejercicio de análisis y espero entender porque la lejanía y la
indiferencia, por cierto, no quiero me respondas las cartas, me mandes mensajes
o me llames, no requiero de más dramas, léelas, abrázalas y después préndeles fuego.
Observa como las cenizas se dispersan y caen sobre la tierra que algún día dará
hermosos frutos, encuentra la simbología de mi petición y suelta sin miedo.
Sabes que te quiero, pero nuestros caminos no concuerdan, no cuadran, no están
en sintonía. Bien que lo sabes, porque en los últimos meses lo percibía, pero
tratabas de darle la vuelta a la situación, por eso te invito a no esquivar
esas rocas que sientes te sepultaran en un cuento gris y fracturado, con tu gran
imaginación conviértelas en flores y deja que la vida te susurre cosas bonitas.
Esto no es una despedida. Es un libro con su punto final, quizá después
intentemos escribir otro tomo de lo que alguna vez nos inspiro a concretar un sinfín
de aventuras y anécdotas. Solo quiero que estes en paz con tus nuevas relaciones,
tus nuevas posibilidades y tus genuinos planes. Fue un privilegio conocerte y
sumar en tu trayecto, es una satisfacción enorme el saber que seguirás
creciendo, que no bajaras la guardia y aplicaras lo aprendido.
Recuerda quema las cartas y no me busques.
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