Vivo este diciembre de una forma mecánica y singular. No estoy ofendido, no estoy fuera de sitio simplemente estoy digiriendo la realidad, observando las acciones y comprendiendo que cada uno tiene un concepto diferente de sentir y pensar, me quedo con lo bueno de cada acontecimiento y discuto en mi interior las malas pasadas, después salgo a caminar y regreso al análisis severo que me hace estallar de júbilo y certeza. La gente quizá no entienda tus dolores, tus decepciones, tus tristezas, ya que ellos prefieren mantenerse en una burbuja de ego con unas cuantas cucharadas de falsedad, ocupan palabras que no deberían, ejecutan de una manera placentera lo que debe suceder o lo que se debe evitar. Es factible recurrir a la ofensa como un argumento sólido, pero la realidad es que las personas estamos flotando en un mundo lleno de controversias, presiones y encomiendas, muchos se escudan en la fe como una forma de enriquecer su panorama y justificarse ante lo que no tiene remedio, ot...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci