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Mostrando las entradas de 2024

Diciembre dos mil veinticuatro.

  Vivo este diciembre de una forma mecánica y singular. No estoy ofendido, no estoy fuera de sitio simplemente estoy digiriendo la realidad, observando las acciones y comprendiendo que cada uno tiene un concepto diferente de sentir y pensar, me quedo con lo bueno de cada acontecimiento y discuto en mi interior las malas pasadas, después salgo a caminar y regreso al análisis severo que me hace estallar de júbilo y certeza. La gente quizá no entienda tus dolores, tus decepciones, tus tristezas, ya que ellos prefieren mantenerse en una burbuja de ego con unas cuantas cucharadas de falsedad, ocupan palabras que no deberían, ejecutan de una manera placentera lo que debe suceder o lo que se debe evitar. Es factible recurrir a la ofensa como un argumento sólido, pero la realidad es que las personas estamos flotando en un mundo lleno de controversias, presiones y encomiendas, muchos se escudan en la fe como una forma de enriquecer su panorama y justificarse ante lo que no tiene remedio, ot...

Sus últimas voluntades.

  Era una noche tranquila. La neblina no dejaba ver lo que existía en la periferia, el olor a humedad era fuerte, mi ansiedad se nutria de aquel escenario, no entendía que es lo que estaba pasando, solo recuerdo que me resbale caí unos veinte metros y quede estático, con un peculiar dolor en al abdomen. La soledad comenzó a causar estragos en mí, me culpaba de porque vine en esta época a vacacionar al área boscosa que era la favorita de mi madre, simplemente porque desde niño he venido por lo menos una vez al año y era la oportunidad de cumplir voluntades. ¿Quién se iba imaginar que esto pasaría?, solo salí a caminar para tomar aire fresco y buscar el mejor lugar para decir adiós, es la encomienda que no me dejaba dormir, tenía que hacerlo a como dé lugar, requería esforzarme para alcanzar las agallas y continuar con los planes. Mi madre siempre quiso ser incinerada y la viniera a tirar al bosque, ese día que decidí acontece esta tragedia, estaba incomunicado a unos tres kilómetr...

Diferencias políticas.

  Una bufanda morada, un suéter anaranjado y tus pantalones blancos. Así te observé la última vez en aquella cafetería donde parecías triste y desconsolado, no me atreví a dirigirte la palabra por el respeto al estado en el que te encontrabas, supuse que era un mal momento para intentar tener una conversación y me dispuse a retirarme de prisa para comenzar mi día laboral. Días después me entere que no has desaparecido como si alguien te hubiera tragado, tus padres no entienden que es lo que sucedió, tus hermanos siguen buscándote por todos lados, tus amigos dicen que seguramente te fuiste a la India. Mira que me siento culpable por no acercarme aquel día. Quizá querías desahogarte y decir las razones por las cuales llorabas y yo decidí ser indiferente, es posible que el saludarte hubiese cambiado tus determinaciones, pero desconozco que te estaba pasando, recuerdo cuando nos dejamos de hablar por diferencias políticas que ahora ya no importan, pues lo que decíamos ni se cumplió, ...

Santa Claus.

  Sus ojos hundidos, su barba sucia, sus lentes rotos, su gorro impresentable, ahí postrado en la parte alta de las escaleras como cada año esperando llegue me siente y le cuente mis penas, le comenté mis miles de quejas y llore desconsolado. Ahí esta ese adorno de Santa Claus deprimente y descolorido, una especie de terapeuta y amigo incondicional. Ese adorno sabe mis secretos más profundos y mis delirios inconclusos, sabe tanto que podría raptarlo y dejarlo encerrado en un baúl, pero significaría una alta traición y un golpe bajo a mi madre que con tanto amor lo coloca en ese sitio especial. Benditas escaleras que por treinta y tantas navidades me han otorgado la dicha de quedarme un buen rato platicando a solas, intentando entender la vida y reiterándome que soy el responsable de mis tragedias, esperanzado a que las nochebuenas me consuelen o me pidan me retire y no vuelva. Mientras que el adorno en cuestión sienta como mis ganas de seguir desahogándome son grandes e inspirada...

La masacre de tus despertares.

  El reconocimiento es muy complicado de expresar, muchos lo callan, no quieren aceptar que es lo que los hace sentir bien o mal, viven entre las sombras de lo que pareciera un camino frutífero y generoso, pero en el fondo se sienten rechazados, olvidados e ignorados, no son reconocidos ni por respirar, parecen estatuas que cambian de posición cada vez que las condiciones se distraen y hay algo que destacar de forma superflua. Que difícil es reconocer el buen paso del otro se prefiere reclamar todo lo que no se ha conseguido en vez de disfrutar lo que ya se tiene, no puedes reconocer que el florecer tiene un impulso en que sales beneficiado, decides sacar las tijeras y cortar de tajo el momento de grandeza, no quieres festejar, solo te cuestionas que si es merecido o no. En aquellas tardes de crisis discutes con la soledad y repartes calamidades al por mayor y a quien se deje, no te importa hacer sentir mal a las personas, crees que con una mínima disculpa desaparecerá ese malest...

Ebrio.

  Un ebrio me conto lo que pasaría si dejaba que todo se fuera al carajo. Ahora aquí me tienes en esta mesa rinconera comiendo unos cacahuates rancios y un coctel de promoción por ser miércoles, llevo siete semanas sin rasurarme, cuatro sin comer decentemente y dos esperando a conciliar el sueño. Me canse de rogarle atención, me olvide de los detalles, me enfoque en el trabajo, en mis amigos, en eso que llaman distracciones para evadir la realidad. Me sentía un costal de discordia, una especie de objeto donde se desquitaba, donde vaciaba su frustración, donde los reproches eran interminables y el amor había escapado. El hartazgo quemo la poca paciencia que tenía, intente detener mis impulsos y no pude, esa mañana salí a correr, me detuve a tomar un licuado de nuez, regrese con molestias en el tobillo y ella estaba arreglándose para ir a trabajar, la ignore una vez más, me refugie en aquella habitación y espere a que se fuera, pero un susurro me sugirió que la siguiera y es ahí do...

En la orilla.

  Estoy en la orilla de la playa pidiendo que este año se termine. Un año turbulento de muchos cierres, de grandes pérdidas, de momentos indeseables, que solo entenderían aquellos que han sentido ese dolor profundo y difuso. Un año que, aunque intente olvidarlo no será posible, doce meses que han marcado mi vida, mi existencia, que han dejado tremendas reflexiones. Muchas lagrimas han brotado y me han dejado pensando en lo rápido que pasa el tiempo y que hay golpes abruptos que nos hacen caer, pero solo nos queda levantarnos, sacudirnos y continuar. El sonido del mar me hace voltear al cielo y pronuncio algunas frases. Insisto en jugar con la arena escribiendo mi nombre, después la espuma se lleva ese instante de serenidad y me sitúa en la realidad. Esto es lo que hay y se debe de gozar, estas son las maravillas de la vida que deben de quedar en la memoria, camino por toda la orilla hasta encontrarme con la tarde que hace que me detenga y piense en mis miles de aventuras. Me esfu...

El trinche.

  Presumes lo tanto que amas a las personas que ves cinco o seis veces al año, subes la foto y te regodeas de lo que implica el buen momento capturado, obtienes la atención que tanto te hace falta y te vas contento a dormir. Así vas por la vida reaccionando sin pensar, sin entender tus palabras, sin percatarte de la responsabilidad del mensaje, lo que quieres es que la gente vea que hay alguien que te acepta tal y como eres. Bonita fotografía en medio de un Halloween hecho al vapor, simpático te ves con el trinche, los cuernos y esa mascara de diablo enfurecido. Has reciclado tres veces el mismo disfraz, no te importa, porque has comprendido que la vida camina de manera acelerada, no tienes tiempo para perderlo en buscar el atuendo de moda, solo quieres pasarla bien con la gente que te reconoce como bueno, honesto y frontal.   Sacas decenas de fotos para reiterar que, si eres un angelito y que lo de diablo solo queda en una caracterización paupérrima, pero sabes en el fondo ...

No hay semana que no llore.

  Los recuerdos me invaden, me traslado a nuestra niñez, me entretengo en los juegos, en la inocencia que nos envolvía, en esos instantes felices, en esas travesuras insolentes, en tus berrinches, en tus caprichos y en tus ocurrencias. Quiero revivir lo que fue, lo que me ahoga en un llanto inmenso, necesito de uno de tus tantos arrebatos, de esa actitud irreverente y de tus tan mencionadas bondades. Armemos una casita con las sábanas y cobijas, refugiémonos mientras llueve, que el tiempo se nos vaya en reír y soñar, hagamos un escenario donde cantes y brinques, encontremos esos motivos para hacernos eternos y comprendamos que somos hermanos, permíteme cambiarle el pañal a la muñeca mientras tu pateas el balón con fuerza, déjame volver a sentir que es ser el hermano mayor y cuidar de la fragilidad de una niña sensible y cariñosa. Permíteme quedarme en silencio mientras te recuerdo. Quiero volverte a ver y decirte lo tanto que te extraño y amo, quiero escribirte unas cuantas car...

La muerte nos encara.

  El olor a incienso y la veladoras encendidas me hacen sentir paz en esta habitación donde la congoja se distrae con el color del papel picado, el recuerdo se hace presente y no dejo de pensar en las posibilidades del destino, mentalmente muevo las piezas y esa sensación de incredulidad me deja pasmado. Quisiera descifrar el rompecabezas de este capítulo, es duro, es increíble, es doloroso, es un golpe bajo que me dobla y me rompe el camino a los finales felices. Las flores en el altar disminuyen la impaciencia. Necesito controlar las preguntas que no dejan de repetirse, porque no tengo respuestas, requiero de unos minutos para enmendar el boquete que tengo en el pecho, no puedo llorar, las emociones se atoran, el silencio es indescriptible y las vivencias recorren todo el circuito de información que resguardo con delicadeza. Que inimaginable momento estoy viviendo, estoy ante la majestuosidad de lo que fuimos y seguiremos siendo, no estas ausente, te mantienes en cada paso que ...

Chance magistral.

  Mastico de prisa los pistaches y me concentro en cada palabra que voy a decir, muevo la mandíbula desesperadamente y finjo que no hay nerviosismo, pienso en aquella conversación sin fondo, esas preguntas que me invadieron y esa llamada que me tiene aquí. Es la oportunidad de mi vida, es lo que por mucho tiempo busque y hoy se me concede este chance magistral. Tarde mucho en decidir que traje ponerme, elegí el azul, una camisa blanca y una anticuada corbata roja, no pude desayunar y a las afueras de estas instalaciones solo compré una bolsita de mi botana favorita para matar el hambre. Por fin alguien me entrevistara y me preguntara que es lo que deseo, que es lo que puedo brindar, cuales son mis expectativas y que es lo que quiero lograr. Después de siete años fuera de unos estudios, tendré la dicha de posar frente a una cámara y decir las noticias del día, volveré a brillar y conseguiré lo que deje a medias, me alegra saber que el público me volverá a ver y seguro dirán que bi...

La renuncia.

  Eres coleccionista de renuncias. Has renunciado a todo con tal de brillar en un universo plagado de estrellas, no te importaron las consecuencias, solo pensabas en conseguir el objetivo, querías llegar de la forma que fuera. Ahora que estas en ese asiento cómodo, lleno de responsabilidad, sientes como la soledad te susurra todos tus sacrificios y sigues sin comprender el nivel de ego que alimentas sobre el camino que se agrieta en cada paso. Renunciaste a muchos momentos de claridad, al amor, a la convivencia, a la familia, al descanso reparador, a la salud plena, al sonar de las campanas, a la risa ingenua, a la reflexión verdadera, ese es el sello del éxito que has obtenido, renunciar a todos los instantes importantes, a las personas significativas, no tienes idea de que todo es temporal y que el dinero no compra tiempo, ni vínculos, ni modifica historias. Seguirás con la encomienda de comerte el mundo sin pensar en lo repentina que es la vida, quieres más y más, ya es una ne...

Ni un centavo disponible.

  Te quedas mirando como las hormigas invaden tu privacidad y piensas que todo se fue a la borda después de que dijiste verdades hirientes, te sientes decepcionado al encontrar razones suficientes para quitar de tus prioridades esos planes, no quieres ceder ante la cruel fatalidad que tus ojos han acumulado y te quedas quieto en esa banca fría. Las lagrimas mojan el suelo y la gente te ve de forma desconcertante. Intentas levantarte y no puedes, estas en la negación y no aceptas que todo haya terminado en gritos, en reclamos, suspiras por lo que fue y te limpias la cara con tus manos temblorosas, te pones a pensar que es lo que pasara ahora que vuelvas al departamento y encuentres soledad. Te sientes mareado, débil y confundido, todo parecía genuino y en tus locos sueños posaba la posibilidad de concretar todo lo que se venía construyendo y de repente los perros se soltaron, te desconocieron, te mordieron, solo tirabas patadas de forma desesperada y llego ella con la condena de m...

Hay motivos para seguir con vida.

  No sabes nada de mi vida. Han pasado muchos meses, te has entregado totalmente a los retos que la vida te ha impuesto, has ejercido la indiferencia de forma brutal y doy gracias que sea así, porque no me interesa saber que tanto has realizado, no tengo la tolerancia para escuchar tus aventuras, tus vicisitudes y tus horas extras de sufrimiento. Realmente no quiero tener conexión con tus argumentos que van de extremo a extremo, tus palabras que defenderás a piedra y lodo, tus gestos de lo siento, no hay tiempo para eso y no lo habrá, no sabes todo lo que ha pasado en mí, no te intereso cuando supiste, dirás que la distancia era lo mejor cuando has dicho otras fabulosas afirmaciones que no se cumplen, ni se cumplirán.   No juguemos con la claridad. Déjame en el punto en donde estoy, quiero seguir en paz, no quiero expresar lo que pienso, porque se que no es grato, ni bueno, no quiero que termine siendo un reproche, un reclamo, prefiero estar convencido con le determinación t...

Odias a los gatos.

  Se escucha el himno nacional mientras reprochas las situación catastrófica, te irritas y te dispones a leer el periódico, pero antes observas a Filemón maullar con enjundia, te sientes triste, impotente y engañado, quieres beber todas esas botellas de vino que por décadas has guardado, pero una voz interna te dice que aguantes, que no es para tanto. Quizá la catástrofe es producto de la imaginación de unos cuantos ingenuos que quieren seguir una agenda prospera o quizá sea un detonante para acabar con las viejas practicas institucionales, te sientes aturdido y sigues gritando ofensas como si eso fuera a curar las viejas heridas que sangran y manchan todo lo que haces. Después te pones a revisar todas esas cartas que tus miles de fans te hacen llegar, no entiendes la fama, prendes aquella cacerola y una a una la arrojas para que se conviertan en cenizas, no te interesa saber lo que la gente te quiere decir, solo te importa seguir un guion y generar dinero. Eso de ser el conducto...