La majestuosidad de tus sentidos se pierde en esas palabras rebuscadas que te quieren adornar un panorama obscuro. Intentas resistir ante el embate de un discurso desgatado y absurdo, te vuelve a decir que te ama, que nunca te dejara, que tienen que ver por el futuro, que siempre te tomara en cuenta y que no dudes de lo que haga o deje de hacer, siempre será para el bien de los dos. La observas y te petrificas como si fueras una de esas feas gárgolas de aquella iglesia que te fascina, comienzas desde el fondo a reír y no haces ni un gesto, estas totalmente paralizado ante lo que escuchas, estas cansado de percibir esos razonamientos idealistas y de buena convivencia cuando todo se ha convertido en una jungla, en una asfixiante rudeza disfrazada de cariños obligados y de momentos que solo pintan una fachada orquestada por conveniencias claras. Recuerdas cuando la conociste, era una talentosa maestra de baile, una niña mimada con aires de grandeza, que creía que ser bonita era ...
Opiniones que pueden cambiar trayectos. Nevid Ascenci