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Chicheme.

  La majestuosidad de tus sentidos se pierde en esas palabras rebuscadas que te quieren adornar un panorama obscuro. Intentas resistir ante el embate de un discurso desgatado y absurdo, te vuelve a decir que te ama, que nunca te dejara, que tienen que ver por el futuro, que siempre te tomara en cuenta y que no dudes de lo que haga o deje de hacer, siempre será para el bien de los dos. La observas y te petrificas como si fueras una de esas feas gárgolas de aquella iglesia que te fascina, comienzas desde el fondo a reír y no haces ni un gesto, estas totalmente paralizado ante lo que escuchas, estas cansado de percibir esos razonamientos idealistas y de buena convivencia cuando todo se ha convertido en una jungla, en una asfixiante rudeza disfrazada de cariños obligados y de momentos que solo pintan una fachada orquestada por conveniencias claras. Recuerdas cuando la conociste, era una talentosa maestra de baile, una niña mimada con aires de grandeza, que creía que ser bonita era ...

No tengo alternativa.

  Que no te das cuenta de todo lo que persigues y no consigues. Te callas para no causar malestares, buscas escabullirte para ignorar lo que otros alteran con tal de tener la razón, ya no te queda nada, ya no tienes alternativas, tienes que resolver de la manera que te incomoda, pero es efectiva. Intensificas tus pensamientos, quieres encontrar las palabras adecuadas para no quebrar la delgada línea que hay en un dialogo complicado, temes la peor reacción y esperas a que las visitas pasen y le den ánimos, la mayoría sale llorando y les das consuelo, ese que hace mucho se diluido entre rutina y desapego, ya no te importa, solo esperas el desenlace, quieres salir corriendo y sentir libertad. Pasan los días y no hay forma de entablar las preguntas que terminen con el tormento que te sacude desde hace años, necesitas saber la verdad y aterrizar esos insomnios en una dialogo interno que te de fuerzas, has imaginado la devastación total, mientras los visitantes no paran, es un desgas...

Día de quincena.

  La cotidianidad emergía entre transeúntes y vehículos. Dámaso, madrugaba para emprender las puntuales boleadas a todos los oficinistas que lo conocían y apreciaban, antes de que tomara las franelas y las cubetas para comenzar con un arduo día en esa calle ancha y alborotada. El noble joven tenía un amplio margen para lustrar calzado por las mañanas y lavar coches después del medio día, así era el itinerario de Dámaso, de tan solo dieciséis años, que llego a refugiarse con otros en el parque y competir por sobrevivir en medio de edificios y boutiques. Entre mocasines y bostonianos, las mañanas pasaban, la bondad del jovial Laureano, dueño de una de las tantas torres, no se hacía esperar, señal de un desayuno seguro para Dámaso, además que todos los días le dejaba el automóvil para mantenerlo limpio y en perfectas condiciones. Laureano Montemayor, un personaje admirado en la industria constructora y miembro del club rotario del centro, de buen corazón, criado con gentileza, creye...

Golpes secos.

  Festivo, alegre, risueño, así es Jacinto, no comprendo cómo pudo enloquecer, ahora es luz de aquellas celdas y obscuridad de lo que fuera su casa, podría pensar que fue su salida a las presiones económicas que viva últimamente, ya me imagino al pobre, ir y venir en ese espacio de cuatro por cuatro, envejeciendo y esperando a que su familia lo saque como pueda de ese horrible lugar. Hace dos semanas lo fui a ver, con esa vestimenta caqui y con las ojeras pronunciadas, parece que pronto desaparecerá de lo flaco que esta, al verme solo sonrío y me dijo uno de sus tantos chascarrillos, recuerdo que me dijo: “Ay compadre aquí el tiempo parece sermón de domingo, tan largo como pueda usted imaginar, pero aquí no se puede uno dormir, es como si fuera un reloj que marca las horas sin ser dueño del tiempo”. Sali confundido, no perdía su picardía, en sus ojos no identificaba esa maldad con la que ejecuto aquel asesinato, que realmente fue muy cruel y sangriento, yo fui testigo de tan atro...

El salvador.

  El Jadeo intenso de Abelardo era como el ruido de una locomotora, su gesto de emoción y excitación al verme ahí parada, mostrando lo que parecía un manjar. Me encantaba seducir al hombre que me conquisto hace treinta y nueve años, no dudaba en concederle sus deseos, pues me trataba como una reina, todavía me quedaban ganas de cumplirle sin tapujos. Él con un diagnóstico reservado, me complacía con todos mis caprichos, tenía cartera abierta, una mujer de sesenta años se merece una vida digna, serena y cómoda. Mi Abelardo de ochenta y cinco todavía tenía esa candencia, ese vigor de amar sin cesar. La primera vez que lo vi, me señalo y me llamo con una seña provocadora, era una noche fría de diciembre, necesitaba dinero para mandarle a mi madre y no perdí la oportunidad para cumplir con el objetivo, mi nombre en aquel entonces era Chantal, esas diminutas ropas atrapaban a cualquier sediento en un desierto de presiones interminables, ahí lo conocí, esa madrugada fue un encuentro sa...

Soberbia y ambición.

  Ahora que entiendes muchas cosas te aferras a lo que sientes seguro. Buscas respuestas en el tarot, en la ayahuasca, en la constelación, en cualquier otra técnica que te de las respuestas que de antemano ya sabes, solo que quieres darle vueltas a los asuntos que te perturban y te tienen al borde de un colapso monumental. Te puedo decir que no debes preocuparte, que habrá días que sentirás un gran hueco en el pecho y muchas ganas de llorar, en otros sentirás rabia y pedirás silencio absoluto, hasta que llegue el día en que aceptes las contestaciones del universo y te resignes a comenzar de ceros, a darte cuenta de tus equivocaciones y a desnudarte por completo, y develar que hay que hacer cambios drásticos en cuestiones de actitud y de proceder. El poder nos alimenta de soberbia y ambición después nos bofetea hasta el cansancio. Cuantas veces humille a los demás con tal de sentirme indispensable, de sentir esa sensación de triunfo, esa autoridad rígida que se terminaba cuando ce...

Vivencias y destinos.

  Aquellas flores se han marchitado después de diez días. No me ilusiono recibirlas, en ese preciso momento quería azotarlas en el suelo y salir corriendo, no comprendía los motivos que lo llevaron a tener semejante detalle, quizá me quiere reconquistar, pero no hay manera de que eso suceda, por algo me divorcie y hasta el momento no quiero saber de hombres, han pasado treinta y cinco años de la separación y sigo diciendo lo mismo. Rodolfo fue bueno hasta donde quiso, después se enredo en sus bajos instintos y cometió actos indignos, cayo en su severo alcoholismo, adquirió mañas y conservo las malas compañías, mientras tanto yo tenía que sacar adelante a nuestros hijos, me levantaba a las cuatro de la mañana a preparar el chocolate, las ensaladas y los cocteles, no quedaba de otra, que afrontar la situación y evitar el colapso de mis niños, siempre han tenido mucha madre y por eso resurgí de los maltratos y termine con tan terrible relación, pero por azares del destino, él seguía...

Mi última carta.

  Siete de la mañana con un minuto. Me siento desanimado después de saber lo que piensas de mi persona cuando soy un simple desconocido, cuando te esfuerzas por no saber de mí y opinas abiertamente de mis decisiones, creo que estas acostumbrado a hacerlo con todo aquel que lo permite o simplemente te das el permiso para inmiscuirte en lo que no te importa.   No tienes que andar informando a la gente que acumulo tres separaciones, una docena de intentos por sanar, dos internamientos en el psiquiátrico, siete cambios de tratamiento, puras mentiras, me quieres dejar en ridículo y chantajearme, pero no me interesa, y por eso tengo años de no querer saber de tus malas intenciones, no quiero dirigirte la palabra, es preferible que todo sea a través de cartas y abogados. Ahora resulta que me escribes de forma personal diciéndome que firme los documentos que te hacer acreedor a los departamentos de la costa, que es la herencia que te dejo nuestro amado padrastro, que no quieres pele...

Al borde del infarto.

  Doce tacos, un agua de horchata y un delicioso flan, es mi gusto de cada domingo. De lunes a sábado las cosas no cambian mucho, entre el pan dulce y las tres tazas de café obligatorias, después la comida rica en carbohidratos y la cena es el antojo de unas quesadillas fritas o una enorme hamburguesa, es un delirio alimenticio que me ha costado mi bolsillo y salud. Tan solo peso ciento treinta kilos y es algo de lo que me siento orgulloso, mis rodillas duelen y la espalda molesta, mis jadeos al caminar han aumentado y mis bochornos son constantes, pero la comida es mi alegría, es mi motivo, es una ruta de escape para la soledad que me asfixia. Recuerdo que a los trece años después de que mi padre murió, deje la disciplina, olvide las exigencias, no regrese a la natación y mira que era un prospecto par representar a mi país en competencias internacionales, no me intereso y a mi madre tampoco, ella me consintió en todo lo que yo le pedía, las pastas, los postres, las galletas, su ...

Garabatos.

  Los gatos maúllan con insistencia, otra vez se escucha el rechinar de la escalera y no puedo moverme de este sofá maloliente. Hace dos semanas despareció la tía Celia, no es la primera vez que se extravía, sigo al pendiente de las llamadas y los reportes policiacos, estoy cansada, desesperada y no tengo respuestas. He tratado de ordenar cada rincón de la casa, pero mi alergia al polvo me tiene rendida, imagínense la cocina llena de cochambre, bichos rastreros y manchas imborrables en los azulejos, vivo entre el asco y la angustia. La soledad de mi tía se refleja en las telarañas interminables, la suciedad parece parte de la decoración, creo que desde que murió mi primo Benigno, no venía a este lugar que no es un hogar, es una pocilga. Apenas llevo dos noches aquí y quiero regresarme a mi departamento, no hay gas, ni internet, de milagro hay electricidad y línea telefónica, limpie un pedazo del jardín trasero e instale una casa de campaña para poder descansar de forma decorosa, ...

Torta de aguacate.

  La soledad me abraza mientras me preparo mi torta de aguacate, sin razón aparente comienzo a llorar y quizá los recuerdos vienen de golpe y hacen que el cuerpo reaccione, comienzo a morder el pan de forma desesperada y no paro de pensar en cada episodio bonito de mi vida y de repente suspiro como si quisiera invocar a los espíritus. Me seco un poco las lágrimas y comienzo a cantar de forma descontrolada aquella canción que significa tanto y que pocos recuerdan. Mis manos están batidas de aguacate y comienzo a lamer mis dedos en ese instante de intimidad, de clandestinidad que muchos desconocen, el llanto cede por completo y sigo mordiendo el pan dejando migajas en la mesa, en este momento no importa la forma de masticar simplemente se goza. Podría comerme varias tortitas, pero también el abuso me traería consecuencias estomacales y prefiero reservarme momentos como el que acabo de experimentar donde las emociones florecen mientras muchos se rascan sus miserias buscando justific...

Ella sabía mí nombre.

  Doblas a la derecha y te encuentras con esa entrada pintoresca, pasas sigilosamente, buscas que alguien que de razón y te explique como llegar al departamento siete, sigues con pasos apresurados, bajas unas pequeñas escaleras y hay unas velas encendidas, el olor a incienso es penetrante, comienzas a desesperarte en ese largo pasillo, de repente una dulce voz menciona tu nombre y el miedo se apodera de todas tus entrañas, sabes que has llegado al sitio donde según te adivinaran el futuro. Te topas con una pared y sin saber que hacer te sientas en el suelo, esperas que alguien vaya por ti, pero los minutos pasan y la incertidumbre crece, de repente una silueta regordeta, se ve al fondo, comienza a rezar y el calor aumenta, ahí esta la persona que buscabas, poco a poco se acerca, y vas reconociendo sus facciones, piel blanca, ojos grises y una nariz respingada, sabes que es ella quien tendrá el gusto de atenderte.   Los nervios te traicionan y tropiezas hasta besar el suelo...

Privilegios efímeros.

  La probabilidad de que tus cometarios me afectan es baja y no seria la primera vez quieras defender tus posturas clasistas y discriminatorias. Te la vives etiquetando a todo mundo, queriendo insultar, señalando defectos y queriéndote sentir de las altas esferas cuando sabemos la realidad en la que vives. Cuando te conocí eras humilde, compartido, entusiasta, creativo y te adaptabas a cualquier panorama, ahora pides buena comida, un lugar cómodo para dormir, aire acondicionado, agua de una marca en especifico y que persista el silencio, terminaste siendo todo eso que criticabas, la fama te llevo a la frivolidad de los que se creen dioses, piensas que los reconocimientos te aseguran un gran futuro, se te ha olvidado que todo cambia de un momento a otro, ya no sabes en que malgastar el dinero que ganas a diario, se te olvido el barrio donde creciste y comenzaste a escribir, no has vuelto desde que obtuviste tu primer contrato en la disquera, que después te obligo a ceder cada una ...

Doscientos pesos.

  Intentas disimular alegría mientras en tus pensamientos pides cuentas claras de todo lo que has acumulado por años. Vives resentido con el mundo por razones que parecen absurdas, te encomiendas a tus creencias para que el camino se componga, diluyes toda posibilidad de acuerdo con aquellos según te hicieron mal, descuidas tus momentos de lucidez, te la pasas escuchando los sermones que tanta paz te dan en los instantes críticos, calmas el dolor con aquellos desinflamantes y sigues observando las fotografías anhelando que esos tiempos regresen. Comes lo que alcanzas a recolectar en las calles, no contestas los saludos, ignoras lo que sucede en el entorno, quieres pasar desapercibido, la gente huye cuando apareces, te convertiste en un espanto, en un ser que nubla, que causa desconfianza, eres producto de tus malas decisiones. Ganaste mucho dinero cuando te dedicabas a la política, todos te querían, te reconocían, te vitoreaban, causabas euforia y hacías que las masas se movieran...

Me enchina la piel.

Seis meses de recuperación y ahora estoy administrando la energía para cumplir con el compromiso y despedirme dignamente de lo que fue toda mi vida. Muchas personas no comprenden los sacrificios y los riesgos, pero me aferre y supere todos los obstáculos hasta llegar a la primera división con un club muy modesto, pero con una gran historia. Después de tres torneos, llame la atención de los clubes europeos y pues me convencieron, fue una sorpresa llegar a Francia y dar el salto Alemania para terminar en España y en todos esos años vestí la camiseta de la selección, nunca dude en venir como muchos otros, el numero once siempre me estaba esperando, conseguí títulos, grandes hazañas, compartí cancha con los mejores jugadores del mundo hasta que un día me llego la oferta del futbol estadunidense y pues decidí comenzar a despedirme de lo que fue un sueño. No dure mucho tiempo en Chicago. Determiné regresar al equipo que me dio la primera oportunidad, me puse esa camiseta turquesa con org...

El último tiliche.

  Terminamos exhaustos después de hacer ese gran esfuerzo. Mirar como la cara se te deformaba, tus jadeos, el sudor que te corría por la frente, esa insinuación de parar, pero querer seguir, era un festín de emociones, por fin logramos este momento. No fue fácil planificarlo y ser cuidadosos para que nadie se enterara, todo comenzó por un comentario irónico y ahora estamos aquí recostados tratando de recomponernos para continuar. Poco a poco te fuiste quitando la ropa, el calor no te permitía estar quieta, mientras yo hacia mi labor, tú me dabas ánimos, pedias que no me infartara, que ya faltaba poco, pero esto parecía una sesión interminable, pero era el deseo de los dos, no teníamos alternativa, era ahora o nunca. Por eso nunca pensé en decirte que no, estabas decidida a lograr lo que comenzó como un chiste y ahora es toda una realidad, estoy sorprendido por esa capacidad de aguante y de querer más hasta decir esto fue lo ultimo y suspirar. Después de la descompensación lo ún...